domingo, 15 de octubre de 2017

Declaración 15 Octubre de 2017



He decidido que voy a escribir una novela. Aún no tengo el tema, la estructura, las tramas y ni mucho menos los personajes o las situaciones. Lo que sí sé es que hoy empiezo una novela. Tardaré cuatro años en terminarla. No sé si será un éxito o un fracaso absoluto. Me importa poco. En cualquiera de los dos casos no volveré a escribir ninguna novela más, tan sólo algunos poemas. Desapareceré de las Redes Sociales y en mi vida pública o en las pocas entrevistas que conceda seré muy desagradable. Destruiré todos los relatos y microrrelatos que he escrito hasta el momento y la mayoría de los poemas. Si queréis rescatar algún poema o relato en especial y conservarlo, ahora es el momento. Luego podréis decir que son míos pero negaré la autoría de cualquier texto que yo no reconozca oficialmente y demandaré a todos los que aseguren lo contrario. Cuento con un grupo pequeño de amigos que me ayudarán a crear una ficción sobre mi persona. Ficción que aún no tengo diseñada. Me convertiré, a mí muerte, en un autor de culto o en un estupendo farsante. Con cualquiera de ambas opciones me daré por satisfecho. 
Voy a difundir esta declaración en este blog durante algún tiempo. Luego lo eliminaré y nadie podrá  volver a leer este texto. Si caéis en la tentación de guardarlo para  chantajearme en un futuro, os demandaré uno tras otro. 

Muchas gracias. 

miércoles, 27 de septiembre de 2017

me gustaria poderte contar...



Me gustaría poderte contar...
que ya no soy el mismo de antes y que es posible que tú tampoco lo seas. 

A mí me cambiaron todos esos viejos árboles de la plaza cuando dejaron de mirarme, el cielo azul que en ocasiones emborronaba nuestros nombres y el no ser capaz de llorar a destiempo.
A  mí me cambió el silencio que entraba por las rendijas de la persiana, la felicidad que descubría en las sonrisas ajenas y todas las veces que te oí decir te quiero.
A mí me cambió la lluvia y la libertad y el asombro cuando pronunciaba tu nombre en las noches en que sentía tristeza.
A  mí me cambió no saber volar y también me cambió la Gran vía. 
A mí me cambió una canción de los Rolling y todos los “parasiempre” que me susurrabas al oído mientras bailábamos.
A mí me cambiaron los besos y los abrazos,  los éxitos y sus consecuencias, los caminos que recorrí y los que se quedaron sin recorrer para siempre. 
A mí me cambiaron los libros que leí, los poemas que escribí y las canciones que no supe entonar.
A  mí me cambió la indiferencia de tu mirada, el secreto de tus caderas, el descubrimiento de la inercia, los mapas que no pude descifrar, los vestidos que sí alcancé a desabrochar, las rosas que no te compré, las habitaciones de hotel en las que estuve solo, las ciudades que visité y otras muchas en las que nunca estuve ni estaré jamás. 
A mí me cambiaron los ríos y los cristales rotos, las murallas y las habitaciones vacías, los ruidos y la tristeza de no saber qué fue lo que te cambió a ti.


Juanjo Ginés 

lunes, 14 de agosto de 2017

14 de agosto



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No quiero olvidar el colegio en el que estudié la EGB.

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No quiero olvidar que a veces exageraba mi timidez solamente para gustarte. 

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No quiero olvidar que aprendí a leer para poder estar a solas y en silencio.

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No quiero olvidar que me gustaba verte bailar, ni tampoco lo que sentía en el momento justo en el que empezaban a sonar aquellas canciones que solíamos  bailar agarrados. Entre todas ellas , mi preferida era Angie de los Stones porque tenía la impresión de que cuando sonaba esa canción, tú te apretabas un poco más contra mi pecho. Siempre pensé que eso era hacer el amor.

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No quiero olvidar mi viejo Scalextric

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No quiero olvidar que la luna nos brindó mil oportunidades de fumar juntos cigarrillos con los pies colgando.

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No quiero olvidar tus caderas ni la manera en que caminabas.

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No quiero olvidar que tu cuerpo se parece a un poema que escribí hace mucho tiempo.

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No quiero olvidar cuando te llamaba por teléfono pensando en contarte mil historias y decidido a que escucharas hasta el final  todas mis propuestas y que sin embargo se me cortaba la voz al escuchar la tuya y entonces ya no era capaz de articular una sola palabra. Y así todos los días.

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No quiero olvidar la primera vez que pronuncié tu nombre en voz alta en tu presencia. Dijiste entonces: “Muy bien, vamos mejorando”

61

No quiero olvidar que te fuiste sin decirme dónde guardabas el amuleto que te regalé por tu cumpleaños. Ni tampoco cuándo pensabas volver.


(Continuará)

Mantuvimos los motivos (2013)

Nada surge de la nada. Casi todo lo que fuimos formó parte de nuestra biografía y también de nuestra imaginación. “No soy sino aquello que recuerdo”, te dije y también te lo diré más adelante y durante todos los días de nuestra vida. 
Cuando era niño soñaba con que algún día encontraría a una mujer como tú paseando por un bosque de versos alejandrinos y de ruidos extraños. Cuando por fin te encontré supe al instante que eras tú a pesar de que estaba lloviendo y de que no había bosques ni versos y el silencio lo ocupaba casi todo. Me miraste a los ojos y yo por timidez no supe qué decirte pero en cambio por la noche te escribí dos poemas de amor. 
Nadie dijo nunca nada pero mantuvimos los motivos. 

Juanjo Ginés 

viernes, 9 de junio de 2017

Nuestra vida la medimos por la forma en que nos decíamos las cosas sin necesidad de hablarnos


Estoy casi seguro, mi amor,  
de que la parte más cruel del tiempo,
o mejor dicho
de lo que su paso
hizo de nosotros,
no fue tanto su hostilidad
como su indiferencia.

Te digo, mi amor, 
que el tiempo que nos mató  
ni siquiera tuvo la necesidad
de querer hacerlo.

jueves, 20 de abril de 2017

Pertenezco a una tribu de lectores


Yo pertenezco a una tribu de lectores que disfrutan de la intimidad, de la soledad y del silencio. Yo pertenezco a una tribu de lectores que les gusta conversar sobre sus libros favoritos. Yo pertenezco a una tribu de lectores que habitan  en un mundo de páginas y palabras. Yo pertenezco a una tribu de lectores capaces de llorar ante un verso, como Stendhall al contemplar la belleza de Florencia. Yo pertenezco a una tribu de lectores que encuentran placer en la lectura y también en la relectura. Yo pertenezco a una tribu de lectores que creen que leer es recordar, y vivir, y soñar y volver al vivir. Yo pertenezco a una tribu de lectores que aborrecen el entretenimiento fácil y el imperio de lo efímero. Yo pertenezco a una tribu de lectores que dudan y que piensan. Yo pertenezco a una tribu de lectores que acuden a las librerías para calmar una sed o encender una luz.

lunes, 17 de abril de 2017

17 de abril


Te escribo para decirte
que ya no quedan fresas
en el frigorífico,
que anoche tomé las últimas
y que estaban deliciosas.